
Latitud 38º 01',197 Sur Longitud 57º 32',133 Oeste
El viento de ayer amainó durante la noche y borneó hacia el noreste. De todas formas, el aire de la mañana era fresco. Dormí hasta las 10.30 y percibí que Guillermo no estaba en casa, las discusiones matrimoniales son como las tormentas en el océano, primero sientes o sospechas que se acerca, ves los pájaros de las tormentas, revolotear en las olas, después ves el frente acercarse, las olas empiezan a volverse más altas. El aire se enfría y empiezan a soplar las rachas de viento más intenso, rápido debes decidir qué hacer con las velas, si tomas una mano de rizos o dos, si cambias la vela de proa por un foque o por un tormentín o si quizás arriás todo y quedás a palo seco nomás. Después viene el proceso de resistir la tormenta, el barco se zarandea y golpea, no duerme nadie, no se puede comer más que de una lata. Al día siguiente, con suerte, la tormenta ha pasado pero las olas son enormes y nuestra barca es tan pequeña. Además, hay que ver qué daños hemos sufrido, si se rompió algo habrá que arreglarlo, entonces, todo debe ponerse en marcha y esperar que el mar también calme, quizás al día siguiente veas algo especial. Algo nuevo que te reconcilie. Como la visita de los delfines que juegan y corren alrededor del barco o quizás miles de peces cristalinos flotando muertos por la tormenta.
